Todos los emprendedores pasamos por la vida, unos más que otros, haciendo muchas cosas pero si las hacemos es solo porqué en algu momento, nos hemos atrevido a hacerlo. Hemos hecho un paso adelante.
En estos pasos hacia adelante, muchas veces la acertamos, otras muchas la cagamos, pifiamos, erramos, fracasamos, como se le quiera llamar ... pero coño ... ¡no pasa nada!
Llevo unos días muy reflexivo con este tema y todo esto es debido a que este próximo domingo empezamos mi segunda temporada en el programa El Via Lliure de Rac1 (radio catalana), donde tengo la suerte de colaborar y donde estrenaremos una nueva sección dedicada al fracaso.
Si, sobre el fracaso, és decir, sobre cagarla.
Tendremos invitados y todos, a lo mejor que con palabras más finas dicen:
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Ac-Ap-titudes







Muchas veces a los emprendedores no dicen que somos diferentes, que vemos las cosas de una forma distinta, etc ... al fin y al cabo, cosas que tenemos interiorizadas ¿verdad?
Supongo que muchos de vosotros que leeis este post sois emprendedores y que muchas veces, cuando estáis con vuestros amigos “no emprendedores”, os encontráis con lo que me encontré ayer con un amigo a quien tengo gran cariño.
Hace unos días escribí un post sobre el fracaso donde decía que fracasar no es malo sino lo que es malo, es no aprender del fracaso .. entonces ..
¿Pensáis que sólo los pitufos tienen sentido para los niños pequeños?
Hace unos días creé un post sobre el tema de los gurús en el mundo 2.0 donde debatía algunas actitudes sobre las personas que son consideradas o admiradas como tal y asumí el compromiso de tocar otro día el tema del experto , por lo tanto aquí lo tenemos hoy y espero os guste.
En una situación económica y social tan convulsa como la que tenemos hoy en día, unida con la evolución vertiginosa de la sociedad en que vivimos, nos lleva a observar tres cosas referentes a la velocidad:







