You are here: ADN Intangible Ac-Ap-titudes En cinco minutos te llamo

En cinco minutos te llamo

Correo electrónico Imprimir PDF

Hace unas semanas tuvimos una reunión importante. Después de semanas de trabajo y de otros tantos encuentros, había llegado el momento de presentar una propuesta definitiva a un cliente de esos a los que a uno le hace especial ilusión “conquistar”. Un proyecto a largo plazo, con muchas personas implicadas, en una gran organización con valores muy cercanos a los nuestros.

La cosa había comenzado tiempo atrás. El cliente no nos conocía de nada, pero accedió a tener una entrevista con nosotros. El motivo: un contacto en común les había hablado de nosotros, de cómo podíamos ayudarles. No sólo eso: esa persona tuvo la idea inicial de arrancar un proyecto, relacionado con el ámbito 2.0.

Digamos que él fue el principio de todo: tuvo la idea, tuvo las primeras reuniones, y confió en nosotros para que las lleváramos a cabo. Trabajamos conjuntamente en la etapa de “gestación” de lo que debía ser el proyecto, nos acompañó en los primeros encuentros, nos abrió la puerta del cliente y estuvo pendiente del proceso en todo momento.

Pero llegó esa reunión, la que comentaba al principio. La definitiva. Él decidió quedarse al margen. Quería que el proyecto fuera nuestro, que en el momento clave asumiéramos la responsabilidad. Cómo tantas otras cosas que se dan por hecho, no era necesario, pero justo antes de entrar a la reunión nos llamó y nos dijo: me llamáis en cuanto salgáis, ¿ok?

Por supuesto. Te llamamos y te contamos. Seguro que irá bien, nos dijo. Y fue bien, muy bien. La presentación fue un éxito, el cliente dijo sí, nos esperaban meses de trabajo por delante.

La reunión fue larga. Y nuestro contacto estaba pendiente. Durante las algo más de dos horas que estuvimos en casa del cliente nos hizo llegar su interés a través de mensajes. Y de Twitter, claro! (para eso estábamos hablando de 2.0…). Le respondimos también a través de la red…. En cinco minutos te llamo. Eso fue lo que le dije.

Acabó la reunión. Salimos de ella con una mezcla extraña de sensaciones: alegría por el éxito, “alivio” tras las semanas de preparación, nervios por lo que nos esperaba… Muchas sensaciones, cierto, pero nos olvidamos de demostrar la que posiblemente fuera la más importante: el agradecimiento.

Pasaron los cinco minutos y no hicimos la llamada. Pasaron diez y luego treinta, y seguíamos hablando del proyecto. Y pasaron dos horas y al final cada miembro del equipo se fue para casa. Y no, no hicimos esa llamada.

Se trataba simplemente de coger el teléfono y decir: gracias. Por el contacto. Por estar ahí. Por tener la idea que nosotros desarrollaremos. Por los marrones que seguramente te esperan por haberte metido tú también en esto.

Ya de noche, llegó la bronca. ¿Me podríais haber llamado, no? Fue por mail, uno de esos largos, en los que se ponen todos los puntos sobre las ies. La reacción unánime del equipo fue: bueno, no era para tanto, tampoco es para enfadarse de esta manera… mañana le hubiésemos llamado, ¿no?

Pues seguramente sí, la cosa no era para tanto. Pero uno aprende de todas las cosas que le van pasando, en la vida, en el trabajo. En la relación con las personas, fundamentalmente.

El compromiso era “te llamo en cinco minutos”, y no se cumplió. Las cosas pequeñas, a menudo, marcan la diferencia. Con bronca o sin ella, el mensaje está claro: haz lo que prometas. Ten presente siempre a quién te ha ayudado. No te olvides de ninguna de las partes implicadas en cualquier proyecto de tu vida. Da las gracias. Y si te equivocas, discúlpate (aunque tardes más de cinco minutos en hacerlo).

Gracias Albert por el contacto. Por la idea. Por la bronca, también. Y la próxima vez, si te digo que te llamo… lo hago.


( 3 Votes )

Google! Live! Facebook! LinkedIn! TwitThis

Comentarios  

 
0 #2 Albert Riba Trullols 21-06-2010 22:51
Ostres Albert. ... soc bronques pero tampoc els hi desitjo mal :)
Citar
 
 
0 #1 Albert Asensio 21-06-2010 22:38
Quanta raó.
M'esperava un final tràgic com la cancel·lació del projecte :-*

Salut.
Citar
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar