Seguro que al ver el título de este post la gran mayoría de vosotros ha pensado en Hamlet y Shakespeare, pues lo siento, sólo me he permitido el lujo de hacer un pequeño plagio y adaptación con ello, en lugar de meter el verbo ser he utilizado el verbo cuestionar como habéis visto.
¿Y por qué el verbo "Cuestionar"?
Las personas por lo general tenemos la capacidad de preguntarnos sólo lo que nos interesa y por definición, siempre juzgamos primero a los demás que a nosotros mismos, digamos siguiendo una frase del gran Dale Carnegie.
"No mires la nieve del tejado de tu vecino cuando tu aún está llena"
Pues eso, el post de hoy va encaminado a ello, de la capacidad que de tener las personas para cuestionarnos las cosas ... ¿pero qué cosas? ... demasiadas seguro.
Entonces aquí nos sale dos grandes problemas.
-Cuestionamos demasiado a la otra gente y criticamos con mucha facilidad sin tener presente realmente muchas veces los verdaderos deseos, voluntades o motivos.
-Nos lo preguntamos demasiadas veces y tratamos de buscar soluciones nosotros solos, cuando muchas veces las soluciones se encuentran siempre con la interacción con el problema o el causante de aquella situación.
Y todo ello me lleva a muchos años atrás cuando un cliente me dijo:
"Albert, cuando tengas un problema o duda, métete en cada extremo y aprender a moverte por el medio te será más fácil entonces"
Y tenía razón, pero ahora poder añadiría
"Pero véte una vez pero no vuelvas que se peligroso"
Por lo tanto amigos, en cualquier momento cuestionar a alguien o cuestionar a vosotros mismos para ver en que puede mejorar, por favor, no hay que pasarse de frenada para ninguno de los dos sentidos.
Haga una lista de preguntas con frialdad y calma, y ya encontrará respuestas seguro gracias a una buena comunicación.
Porqué como dice una frase:
"Mal piensa una vez y acertarás, mal piensa dos y la cagarás" :)
Gracias
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